La
sexualidad masculina está plagada de mitos. Especialmente en lo referente a la
cantidad y frecuencia de deseo que tienen.
Algunos de los más comunes sobre son:
El orgasmo y La eyaculacion son un mismo proceso: La mayoría de los hombres experimenta su primer orgasmo mediante la masturbación. Los hombres, en promedio, aprenden a masturbarse más tarde que las mujeres y por tanto, muchos experimentan su primer orgasmo a una edad donde ya hay producción de semen y esto sostiene el mito que cada vez que hay un orgasmo, líquido sale del pene (hay eyaculación).
Sin embargo, el orgasmo y la eyaculación, procesos independientes, que generalmente suceden juntos pero que pueden ocurrir por separado o desligados. Esto implica que, igual que las mujeres, la capacidad orgásmica del hombre es ilimitada, pero se ve limitada por la eyaculación y los procesos que siguen a la eyaculación (pérdida de la erección y período refractario, es decir, el tiempo entre que tengo una eyaculación y que puedo lograr una erección nuevamente). Un hombre puede, sin embargo, aprender a separar conscientemente estos procesos para poder tener múltiples orgasmos antes de eyacular. Es un entrenamiento que toma tiempo y práctica pero que se puede lograr con control mental y de la respiración.
Los hombres tienen más deseo sexual que las mujeres: El deseo sexual se ve influenciado por varios factores.
o Factores genéticos: la cantidad de deseo sexual que tenemos naturalmente es heredada.
o Factores culturales: la sociedad promueve la vivencia exacerbada de la sexualidad y del deseo sexual en los hombres y reprime duramente el de las mujeres.
o Factores personales: dependiendo de las vivencias y creencias que tengamos acerca de nosotros como seres sexuales, viviremos nuestra sexual con más o menos libertad para dejarnos sentir, expresar y administrar de manera saludable y responsable nuestro deseo sexual

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